Tipos de Fondos

Ezequiel Asensio
DOLARSI.COM
 

En primer lugar hay que distinguir entre “Fondos Abiertos” y “Fondos Cerrados”.

“Abierto” o “Cerrado” tiene que ver con la posibilidad de alteración, o no, de la cantidad de cuotapartes emitidas originalmente.

Un fondo abierto es aquel que cada vez que alguien “suscribe” o “rescata” cuotapartes el fondo, “crece” o “disminuye” la cantidad de cuotapartes. En otras palabras, cuando se suscriben nuevas cuotapartes el fondo crece, y cuando se rescatan, se achica. En un extremo, si todos los cuotapartistas rescatan el fondo desaparece.

Un fondo “cerrado”, a diferencia de los “abiertos”, no prevén rescates antes de la fecha de vencimiento. Son fondos que se emiten por un plazo determinado, y hasta esa fecha no se “desarma”.

Pero no te preocupes: normalmente estos fondos cotizan en alguna bolsa de comercio por lo que es posible comprar o vender cuotapartes en el mercado secundario.

La manera de rescatar antes del vencimiento es vendiéndole a un tercero esa cuotaparte.

 

¿A qué precio?

Los administradores de estos fondos “cerrados” calculan y publican (con la frecuencia establecida en su prospecto) el valor técnico de la cuotaparte, o valor NAV (por Net Asset Value) Esto es, el valor que surge de dividir el Patrimonio actualizado por la cantidad de cuotapartes fija del fondo.

Ahora bien, nada dice que el precio al cual se transe en el mercado secundario deba ser igual al valor NAV de ese día. De hecho, estos fondos “cotizan” con descuento – o a un precio menor al NAV -, o con “premio” – precio mayor al NAV – dependiendo de la situación general del mercado, y de las expectativas de los inversores.

Atención: el rendimiento final para el inversor siempre es el que surge del precio de venta respecto al precio de compra, ponderado por el plazo. En los fondos cerrados, y para el cálculo de la rentabilidad para el inversor, el NAV es casi anecdótico.

Al vencimiento del plazo el fondo cerrado se “liquida”: se venden todos las inversiones, se calcula el NAV y se les “paga” a los cuotapartistas de ese momento.

Tenemos, entonces, una primera clasificación de fondos que los divide entre “abiertos” y “cerrados“.

Otra forma de clasificar los fondos es según en qué invierten:
Acá tenemos Fondos de Dinero – o Money Market Funds – que son aquellos que invierten exclusivamente en instrumentos del money market: típicamente plazos fijos y bonos de menos de 3 meses de plazo.

Una segunda clase son los “Fondos de Renta Fija”. ¿En qué invierten? Naturalmente en instrumentos de renta fija, denominados también fixed-income, bonos, títulos, o simplemente deuda.

En contraste, los “Fondos de Renta Variable” invierten en acciones e instrumentos derivados (según se lo permita su reglamento de gestión).

Naturalmente existen los “Fondos de Renta Mixta”, que obviamente pueden invertir en cualquier tipo de instrumento.

En todos los casos las decisiones de inversión deben respetar los objetivos y restricciones enunciadas en el prospecto de cada fondo.

Tenemos, entonces, una segunda clasificación que los divide en “Fondos de Dinero”, “Fondos de Renta Fija”, “Fondos de Renta Variable” y, naturalmente, “Fondos de Renta Mixta”. Si bien los dos criterios explicados anteriormente son la manera más usual de clasificar a los fondos, existen aún dos criterios adicionales.

En primer lugar, está la división entre “Fondos Activamente Administrados” y “Fondos Pasivamente Administrados”. Los primeros son aquellos en los que los administradores “seleccionan” las mejores opciones de inversión utilizando diferentes metodologías de selección. Pero lo importante es que “seleccionan”.

Los fondos con administración pasiva son aquellos que no seleccionan los activos en los cuales invierten: simplemente compran todo. El caso más típico es el de los Fondos Índice – o Index Funds – que fijan su objetivo de inversión en replicar la composición de un índice del mercado, e invierten sin aplicar otro criterio que preguntarse: ¿cómo se compone tal índice? Replico. Y qué tal el rendimiento? Obviamente les va como al índice (menos los gastos de administración).

Entonces: fondos administrados activamente o pasivamente.

Y una última clasificación de los fondos es según sea la legislación en la que se base. Si un fondo se rige por la legislación del país de residencia del inversor, se dice que para él es un “Fondo On-Shore”. Por el contrario, si el fondo está basado y regido por las leyes de un país distinto al de residencia del inversor, se dice que es un “Fondo Off-Shore”.

En síntesis: distintas formas de “adjetivar” un mismo fondo. Estamos en condiciones, entonces, de diferenciar entre un “Fondo On-Shore Cerrado de Renta Fija Activamente Administrado” y un “Fondo Off-Shore Abierto de Renta Variable Pasivamente Administrado”.

Independientemente de esto, ahora nos falta decidir en qué fondo invertir.

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