Reforma Tributaria: golpe al crecimiento de nuestro mercado local

Cobrarán 15% sobre renta en bonos en dólares y 5% en Lebacs y plazos fijos para personas físicas. Veamos los detalles continuación:

 

Reforma Tributaria presentada por el ministerio de Hacienda

En el proyecto de reforma tributaría presentada enfatizaron los siguientes puntos y se espera que una vez aprobado tenga efecto a partir del 2019.

  • La alícuota será del 15% para rendimientos provenientes de instrumentos en moneda extranjera o indexados y otras rentas financieras. En tales casos no se gravan diferencias de cambio ni actualizaciones.
  • La alícuota será del 5% para rendimientos provenientes de instrumentos de renta fija en pesos.
  • Se mantiene el tratamiento actual para las acciones con cotización local, sujeto a requisitos.

 

¿Cuáles serían las consecuencias una Reforma Tributaria?

Por primera vez en muchos años el mercado argentino empieza a despegar y a aumentar su volumen. Pero evidentemente esta reforma podría poner un freno. Aumentaría la presión sobre el dólar, porque no se gravan las ganancias por diferencia de tipo de cambio. Mientras que lo que se intenta es fortalecer la confianza en el peso.

Podríamos llegar a ver un desplazamiento de la renta fija a la variable inducida por la exención impositiva que conservarían las acciones. Otra opción sería que las tasas de Lebacs y plazos fijos aumenten para compensar el nuevo impuesto. El crecimiento del mercado de capitales y el aumento del financiamiento a las empresas son dos caras de la misma moneda.

 

¿Cuál es la función del mercado de capitales?

El rol del mercado de capitales es fundamental en el crecimiento económico de un país. Los ahorristas, al prestarle dinero a las compañías a través de la compra de sus Obligaciones Negociables (ONs: bonos) o también participando como inversores cuando compran sus acciones, tienen un rol clave en el crecimiento. En el caso de la inversión a través de ONs, incentivando al ahorrista local se consigue se saque el dinero improductivo que guarda debajo del colchón y que lo ingrese al sistema financiero, logrando así que haya más oferta de crédito y que las empresas puedan tomar dinero prestado a tasas más bajas.

Al conseguir ésto, las empresas pueden llevar adelante más proyectos productivos, hacer nuevas inversiones y finalmente generar más puestos de trabajo. Esto crea una mayor demanda de bienes y servicios, que aumenta el consumo, se incrementa el crecimiento del PBI y se genera un círculo virtuoso. Gravar la renta financiera finalmente perjudica el traslado del ahorro a la inversión. 

Diferentes estudios indican que en EEUU, en los últimos 15 años, el porcentaje de americanos que invierten en el mercado bursátil se mantuvo entre el 50% y el 65% (fuente: Gallup Poll). Adivinemos cuanto es en Argentina… del 1% al 3%. Evidentemente no estamos listos para que la renta financiera sea alcanzada.

 

¿Gravar el plazo fijo?

Por empezar el plazo fijo, incluso sin que nos cobren impuestos es la peor inversión del planeta. Existen las Lebac que rinden un 26.5% y matan al plazo fijo. Con una inflación del 20-22% anual, un plazo fijo que da un 16-18% anual en pesos claramente no tiene sentido. Perdemos dinero. Y encima sobre eso el gobierno quiere llevarse un 5% de rentabilidad. Perdemos todavía más. El problema en este caso es que se estaría gravando el capital y no la renta, algo inaceptable.

 

¿Gravar Lebacs y bonos argentinos?

Empecemos por lo básico. ¿Cuál es la lógica de que estén exentos? Justamente dar un beneficio impositivo para incentivar a los ahorristas a que coloquen su dinero para financiar al país. En este último tiempo muchos inversores argentinos se inclinaron por invertir en bonos soberanos antes que en bonos corporativos americanos o de Latam por la exención impositiva. Parece que ahora que están entrando capitales externos orientados a la compra de deuda soberana el gobierno no necesita más de los ahorristas locales y puede darse el lujo de colocar un impuesto, total los flujos empiezan a venir del exterior buscando tasas atractivas en un contexto de rendimientos pobres en el mundo.

Debemos resaltar que en su momento se hizo un buen trabajo arreglando definitivamente el default de deuda externa negociando con los holdouts, logrando ascender en la calificación crediticia de nuestra deuda soberana (de hecho este lunes S&P la subió nuevamente a B+) y permitiendo reabrir la ventana del financiamiento internacional.

Pero, ¿todo esto para que solo vengan capitales externos que luego son los primeros en fugarse? ¿Por qué no nos ocupamos también de incentivar la inversión de nuestros ahorristas? Varios expertos indican que el impacto en la recaudación sería marginal, se trata entonces de una movida principalmente política. De todas formas aún es un proyecto de ley que en el camino seguramente sufrirá modificaciones y ajustes. 

Entiendo que gravar la renta financiera venga por presiones de la oposición, o que en otros países lo hagan, pero claramente este no es el camino para el desarrollo de nuestro casi inexistente mercado de capitales.