Recetas de inversores exitosos: probabilidades y valor esperado
Habría que hablar de probabilidades…
Muchas veces nos preguntamos sobre la validez de los pronósticos que hacen los asesores para el corto y el largo plazo. En este artículo vamos a charlar sobre este tema y su relación con el concepto de probabilidades, así como también el de valor esperado. Estas ideas son generales y nos van a ayudar a mejorar la toma de decisiones en cualquier inversión.
¿Qué observamos en el corto plazo?
Veamos como ejemplo el caso de las elecciones presidenciales en EEUU. Inmediatamente luego de que se supo de la victoria de Trump, el mercado cayó un 5%, el mismo día se recuperó y hoy mismo toca máximos históricos.
¿Cuál es la explicación? En verdad ninguna, basta con considerar que los mercados se comportan de manera irracional y sobre reaccionan a los eventos que ocurren.
¿Qué ocurre en el largo plazo?
Las compañías generan resultados de largo plazo basados en el desempeño de las mismas a nivel fundamental. Es decir, a través del crecimiento en las ventas, aumento de ganancias, proyectos de expansión exitosos, tendencias de flujo de efectivo, y demás.
Lo que hay que considerar es que los negocios que están detrás de estas compañías tienen un rendimiento mucho más estable que la cotización de su precio en el mercado. Esta última se ven constantemente influenciada por los sesgos de los inversores.
Pero este hecho no impide que podamos hacer predicciones y pensar en las probabilidades. En el corto plazo es difícil prever hacia donde irá el precio de una acción pero en el largo plazo éste debería converger con su valor fundamental.
Acá es donde el concepto de probabilidades y del valor esperado juega un rol clave. El valor esperado se trata nada más ni nada menos que del promedio ponderado de los posibles resultados de la inversión, como lo definió Warren Buffett en una reunión de Berkshire en 1989, consiste en:
“Descontar la probabilidad de pérdida multiplicada por el posible monto de la pérdida a la probabilidad de ganancia multiplicada por el posible monto a ganar. Eso es lo que tratamos de hacer, es imperfecto pero de ello se trata”
¿Cómo se calcula?
Para eso necesitamos determinar dos cosas:
- Cuáles son los posibles resultados de una inversión
- La probabilidad de ocurrencia de cada uno de ellos
Por ejemplo, si tiramos una moneda y sale cara ganamos $1000, y si sale seca perdemos $500 (son los dos posibles resultados). Asumiendo que la probabilidad de que salga de un lado o del otro es del 50% (probabilidad de ocurrencia), el valor esperado de la inversión es 1000×0.5-500×0.5 que da $250.
Esta misma lógica es la que se utiliza para calcular el valor esperado de cualquier tipo de inversión. El desafío es poder estimar las variables mencionadas.
¿Cuál es la clave?
Los inversores inteligentes entienden que resulta prácticamente imposible acertar en todas las inversiones y que muchas veces se van a equivocar. Pero la buena noticia es que no necesitan acertar en todo para ser exitosos.
La clave es que el buen resultado de las inversiones exitosas supere a la pérdida de las inversiones que no resultaron como esperábamos, es decir, acertar en las grandes apuestas en el momento apropiado.
No nos desesperemos cuando una inversión no fue como esperábamos, probablemente muchas otras si respondieron de acuerdo a nuestros planes. Recordemos la importancia de calcular los resultados considerando el portafolio de inversión en su totalidad.
Los grandes inversores también entienden las ventajas de invertir en el largo plazo y el efecto de reducir los costos operativos a la hora de invertir.