¿Por qué apenas el 1% de los argentinos invierte en el mercado de capitales?

Miedo, temor, inseguridad. Creo que son algunas de las palabras que resumen fácilmente por qué el argentino promedio no elige al mercado de capitales como vehículo de ahorro e inversión. Pero creo que deberíamos analizar más allá y entender cuáles son aquellas causas por las cuales seguramente vos, que estás leyendo este artículo, no invertís en bolsa.

¿Será meramente un aspecto psicológico que nos impide comprar nuestra primera acción? Puede ser. Pero, ¿por qué tenemos estas sensaciones cuando escuchamos hablar de estos temas que, a simple vista, parecen sumamente complejos?

En este artículo intentaré plantear lo que, según mi experiencia profesional, son las principales causas de esa limitada participación del argentino promedio en la bolsa.

 

Confiar en el Mercado de Capitales: un problema, tres causas…

En base a lo que pude concluir en mi tesis de grado, podemos decir que existen 3 motivos generales por los cuales tan sólo el 1% de los argentinos invierte en el mercado de capitales en nuestro país. En primer lugar, creo necesario destacar la inestabilidad política y económica que sufrió Argentina a lo largo de las últimas décadas, lo cual es el puntapié inicial para nuestro análisis.

Lejos de querer introducir un debate político en este artículo, está claro que si hay algo que reinó en nuestro país (y todavía lo hace) es la incertidumbre en cuanto a materia de inversiones, lo cual es consecuencia de una mala combinación de acciones políticas y económicas por parte de los gobiernos de las últimas décadas. Crisis del 2001, default de la deuda externa, devaluación, desempleo, inflación, son tan sólo algunos de los hechos que hacen que cualquier mortal que conozca esta realidad económica, decida no invertir en acciones de nuestro país.

Para tomar dimensión de las consecuencias que trae aparejado años de incertidumbre política y económica, si se compara la actualidad bursátil local, por ejemplo, con países de la región, podremos ver que el ratio capitalización bursátil sobre PBI es en América latina entre dos y tres veces mayor que el de Argentina, incluso en años en los cuales las bolsas latinoamericanas han sufrido importantes caídas, producto de las bajas de precios de las materias primas y el pesimismo respecto de los países emergentes.

Sin ir más lejos, y realizando un paralelismo con nuestros vecinos brasileños, la suma de la capitalización bursátil de los cuatro bancos privados más grandes de Argentina (Macro, Galicia, Francés y Supervielle) no llega a los u$s 16 mil millones, lo que significa apenas el 18% de la capitalización bursátil de Itaú Brasil, que vale u$s 85 mil millones de dólares, o el 26% de la capitalización bursátil de Banco Bradesco SA, que llega a u$s 68 mil millones.

Como segunda causa a nuestra problemática planteada en el inicio, podemos citar la desconfianza que existe entre los argentinos por el sistema bursátil bancario. Como consecuencia inmediata a la inestabilidad económica y política que sufrió Argentina durante los últimos años, podemos apreciar el miedo y la desconfianza que el argentino promedio le atribuyó a los bancos nacionales (recordemos el conflicto denominado “corralito” en 2001, el cual impidió que los ciudadanos argentinos retirasen el dinero que tenían depositado en sus cuentas bancarias). Está más que claro que aquellos individuos que deseen invertir deberán “blanquear” el dinero que inyecten al mercado a través de su cuenta comitente.

Habiendo hecho esta aclaración, probablemente muchas de las personas que viven en Argentina prefieran comprar dólares y “guardarlos debajo del colchón”, quitándolos de circulación de la economía, sin verse con la necesidad de justificar dicho ingreso. Está claro que sin confianza en nuestro mercado de capitales, es muy difícil captar nuevos inversores decididos a fondear sus cuentas y comenzar a invertir.

bolsa

Por último, y no menos importante, creo que la falta de educación bursátil en Argentina, y por consiguiente el desconocimiento general en materia de inversiones, es la causa principal por la cual existen tan pocos inversores en nuestro país. Considero importante incluir en la educación en los niveles primario, secundario y universitario, el conocimiento de las principales alternativas financieras (entre otras tantas temáticas) que el argentino tiene a su disposición, no sólo para que se entienda que existen posibilidades más allá del plazo fijo o el dólar, sino para que se comprenda también la importancia de invertir en empresas y bonos argentinos, ya que de esta forma se
contribuye al desarrollo del país.

Por todo esto es que decimos que la falta de educación financiera genera un grado de desconocimiento altísimo en Argentina; si hubiese mayor incentivo por parte del Estado y de las instituciones privadas para desarrollar la educación bursátil, sin lugar a dudas el nivel de vida de los argentinos sería muy distinto al actual. Como expuso en una de sus obras el economista argentino Tomás Bulat, “Cuando se nace pobre, estudiar es el mayor acto de rebeldía contra el sistema, el saber rompe las cadenas de la esclavitud”.

 

Tres aristas de un mismo problema

Estas tres causas (inestabilidad, desconfianza y falta de educación financiera) no deben ser analizadas de forma separada, sino más bien todo lo contrario; como tres caras de un mismo problema, que tiene como consecuencia que menos del 1% de los argentinos invierta en la bolsa.

Las causas fueron explicadas en distintos apartados con el fin de que el lector entendiera que no hay un sólo ni único factor por el cual existen tan pocos inversores en nuestro mercado. Por lo tanto, lo que debemos interpretar como conclusión final es que todos los motivos anteriormente mencionados tienen una fuerte relación entre sí; es muy probable que el hecho de que Argentina haya sufrido una fuerte inestabilidad económica y política en el pasado haya desencadenado miedo y desconfianza en los inversores argentinos, desmotivando así la educación, cultura e inclusión financiera en lo que a mercado de capitales se refiere.

Como bien dijimos anteriormente, sólo el 1% de los argentinos invierte en Bolsa. Pero si los gobiernos logran plantear un escenario de estabilidad económica y política, si se logra recuperar la confianza en el sistema financiero, y si se apuesta a una mayor educación financiera, sin dudas ese porcentaje va a elevarse.

Habiendo llegado al final de este artículo y analizado las causas a nuestra problemática original, sólo me queda expresar el deseo personal de promover la educación bursátil en el país, estimulando así las inversiones en nuestro mercado local y desmitificando muchos de los conceptos que el público general tiene sobre estos temas. Me gustaría que el argentino promedio supiera que puede adquirir acciones en Bolsa, en beneficio suyo, de empresas argentinas y de la economía toda. Quisiera que sepa que es sencillo comprar bonos, en lugar de guardar su capital bajo el colchón, percibiendo así intereses y ayudando a financiar al país emisor.

Quisiera también que sepa que existen otras alternativas al dólar o al ya conocido plazo fijo, que puede financiarse del mercado a tasas bajas. Quiero que sepa que puede hacer que su dinero trabaje para él, en busca de una mejor calidad de vida para él y todos los seres queridos que lo rodean.