¿Qué hacer ante una crisis financiera?

Muchas empresas, aún las más grandes, pasan en algún momento por dificultades financieras que, si no son tratadas a tiempo, pueden atentar contra su continuidad.

En este artículo quiero analizar qué implica este “financial distress” y qué pueden hacer las compañías para superarlo.

 

Financial distress ¿Qué es?

Hablamos de distress cuando una persona, familia o empresa tiene dificultades para hacer frente a los pagos comprometidos.

Cuando estamos frente a dificultades para hacer frente a los servicios de deuda financiera, hablamos de financial distress.

Un financial distress prolongado puede llevar a la entidad a la quiebra o a forzar la liquidación de activos. La situación se agrava cuando las entidades financieras, como consecuencia del alto riesgo percibido, dejan de prestarle a las empresas con situaciones financieras deficitarias.

 

Las dificultades financieras suelen implicar para las empresas los siguientes costos:

Directos: Son los directamente asociados a esta situación, como el pago de intereses compensatorios y punitorios, honorarios de abogados o contadores, gastos originados por el inicio de acciones judiciales o el pago de tasas de justicia (en el caso de procesos judiciales).

Indirectos: Son los que habitualmente se conocen como “costos del financial distress”, son más difíciles de percibir, e incluyen gastos asociados de manera indirecta al estado insolvente. Algunos ejemplos pueden ser la caída del valor de mercado de la firma, el ataque de los competidores, la baja de la demanda de los clientes, venta de activos a precios menores a los de mercado, toma de malas decisiones de inversión o dificultad para conseguir y retener recursos humanos.

 

¿Cómo llegamos a esta situación?

Las dificultades de pago de las empresas habitualmente comienzan por alguno de estos motivos:

Variables endógenas: Cuando las causas se encuentran en el propio negocio de la compañía. Una alternativa es que el retorno del negocio sea menor al costo de las deudas; la empresa no genera las ganancias necesarias para pagar sus obligaciones. Estar ante un negocio que no genera las utilidades esperadas es habitual, pero si los costos de financiar esas inversiones poco rentables son demasiado altos, sin duda la empresa tendrá dificultades para cumplir con los pagos.

Otra posibilidad, asociada con la anterior, es que la estructura de capital sea inadecuada para esa generación de retornos, lo que guarda relación con los plazos de financiamiento y los de las inversiones (tomar deuda de corto plazo para financiar inversiones de largo plazo).

Variables exógenas: La causa de las dificultades proviene del entorno de la empresa. Muchas veces las dificultades comienzan por la modificación de alguna variable externa a la empresa, o mismo ajena a la industria, como ser la apertura de importaciones, conflictos gremiales o cuestiones macroeconómicas.

 

Reestructuración corporativa:

Ante una situación de financial distress, las empresas pueden optar por llevar a cabo una reestructuración. El objetivo será encontrar el equilibrio entre el retorno de los activos y los costos de financiación. Ante la diversidad de causas del financial distress, tenemos básicamente dos posibilidades de reestructuración:

Reestructuración de activos: cuando el problema se encuentra en la operativa del negocio, será recomendable optar por esta opción. Consiste en mantener solo los activos necesarios, y que sean utilizados lo más eficientemente posible.

Reestructuración de pasivos: En caso de que la dificultad sea producto del alto costo de las deudas o por la inadecuada estructura de capital, convendrá seguir este camino. Implica negociar con los distintos acreedores cambios en las condiciones de pago de las deudas (monto, plazo, garantía, etc).

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Si bien podría emprenderse solamente un tipo de reestructuración, generalmente para que la reestructuración sea exitosa, deben seguirse en paralelo ambos procesos de reestructuración. El motivo es sencillo: Si la empresa llegó a esta situación de financial distress, es porque algo internamente no está funcionando del todo bien y debe revisarse a fondo, para evitar caer en la misma situación en el futuro. ¿Cómo reestructuramos?

 

Financial Distress: Reestructuración de activos

A la hora de reestructurar activos las empresas pueden intentar optimizar el uso de los activos existentes (eficiencia), reducir el costo de los activos existentes, desprenderse de activos o modificar la cartera de productos y servicios ofrecidos.

Cualquier decisión que se tome exige un previo análisis de cada activo, ponderando:

  • Razón por la que forma parte de los activos de la empresa (motivos estratégicos, operativos, políticos, etc).
  • Valor generado por el activo. Implica estudiar si el activo contribuye a generar valor para la organización o si, por el contrario, está destruyendo valor.
  • Eficiencia en el uso del activo, junto con los costos y causas de la ineficiencia.
  • Alternativas de inversión y otras fuentes de recursos. Siempre es posible para la empresa redefinir su política de inversiones y cartera de productos, quedándose con aquellos que mayor valor aportan o que tienen un mayor potencial.
  • Eficiencia de procesos: Análisis de procesos redundantes, burocratización, procesos que insumen la mayor parte de los costos, entre otros.
  • Política de recursos humanos: Analizar, dentro del costo de recursos humanos, la cantidad de empleados, el salario por hora y la cantidad de horas trabajadas. Intentar medir la productividad de los empleados, el aporte que hacen a la organización y el grado de motivación.

 

Financial Distress: Reestructuración de pasivos

Este tipo de reestructuración implica ofrecer alternativas de pago a los acreedores de la compañía. Se requiere para ello:

  • Análisis de las condiciones de pago vigentes para cada uno de los acreedores.
  • Cálculo del eventual valor de liquidación, que es el que se repartirían los acreedores en caso de liquidarse la empresa. Cada acreedor como mínimo exigirá recibir una propuesta que supere lo mínimo que cobraría en situación de liquidación.
  • Análisis de las reales posibilidades de pago de la empresa, debiendo guardar relación con el plazo previsto para reestructurar los activos de la compañía y percibir un flujo de fondos suficiente para retomar los pagos regulares de deuda.
  • Contemplar los costos de la alternativa elegida.
  • Contemplar los intereses de los diferentes acreedores.
  • Formalizar propuestas factibles y atractivas para los acreedores.

 

Pasos para una reestructuración exitosa

– Análisis integral de la situación de la empresa:

Este análisis debe contemplar la identificación de las causas de fondo de la situación de financial distress y la totalidad de las variables en juego, tanto internas como externas de la empresa. Los intereses de cada uno de los stakeholders relevantes deben ponderarse y formar parte del análisis.

También se tienen que evaluar cada uno de los activos y pasivos de la empresa, para encontrar los activos fundamentales para la actividad, los que generan valor, los que lo destruyen, la eficiencia y ociosidad de recursos.

Por el lado de los pasivos, identificar la masa de acreedores de la empresa, su composición por tipo de acreedor, monto y garantía, y calcular los costos asociados a la estructura de capital escogida. El objetivo final será encontrar el nivel aceptable de deuda y costo para el flujo de fondos esperado de la empresa.

 

– Diseño de la reestructuración:

Implica reflexionar sobre la estrategia de reestructuración y las acciones a seguir. Muchas veces se comete el error de continuar haciendo las cosas de la misma forma que hasta el momento, por convencimiento, inercia o falta de análisis de posibilidades existentes. No resolver los problemas de fondo seguramente los agravará en el futuro.

Si el análisis de la situación de la empresa fue realizado de manera integral, existen mayores posibilidades de que la estrategia de reestructuración sea exitosa.

 

– En el diseño se deben establecer:

  • Procesos que serán objeto de la reestructuración y áreas involucradas.
  • Etapas para llevar a cabo la reestructuración, sea de activos como de pasivos.
  • Objetivos que deben cumplirse en cada etapa
  • Controles previstos en el proceso, incluyendo las decisiones a tomar en función de los resultados obtenidos en cada etapa.
  • Responsables del seguimiento de cada proceso.

En esta etapa deben tenerse presentes los costos directos e indirectos de la estrategia elegida. Cabe señalar que las reestructuraciones del tipo Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE) o Concurso Preventivo son muy costosas para las empresas, tanto en dinero, como en tiempo y recursos.

 

– Implementación:

Una vez diseñada la estrategia de reestructuración, la implementación debe ser rápida, precisa y sin dudar. Demoras en la implementación podrían influir negativamente en los resultados esperados, ya que:

  • Los empleados seguramente sean los primeros en percibir las dificultades. Es conveniente evitar fugas de información, recursos, caída en la motivación e instalación de expectativas negativas sobre el futuro de la compañía.
  • Los acreedores también advierten los problemas antes de que la empresa comunique sus intenciones de reestructuración, y podrían iniciar acciones judiciales, exigir pagos anticipados, ejecutar garantías, limitar o interrumpir la oferta de créditos.

 

– Política de comunicación por parte de la compañía, que incluya:

  • Explicar a los empleados la situación de la compañía.
  • Compartir algunos lineamientos generales del plan de reestructuración.
  • Mantener un canal de comunicación abierto con todos los involucrados, para que puedan plantear sus inquietudes.
  • Establecer sub objetivos e informar sobre su cumplimiento.

 

Recomendaciones

  • Contar con el compromiso de la alta dirección. Estos procesos son largos, costosos e involucran a toda la organización. Si la alta dirección no está comprometida, las posibilidades de éxito se reducen drásticamente.
  • Efectuar un análisis integral previo a la elección de la estrategia de reestructuración, que contemple la situación de cada uno de los sectores y procesos de la compañía, y a todos los stakeholders vinculados.
  • Contar con un presupuesto de caja para destinar a la reestructuración, ya que se deberá incurrir en costos, directos o indirectos.
  • Mantenerse realistas en cuanto a los resultados esperados del proceso, tanto a nivel de rentabilidad de activos, como a posibilidades de reestructurar pasivo.
  • Fijar una adecuada política de comunicación interna y externa.