Expectativas dólar 2019

Terminó el año 2018 muy distinto a lo que la mayoría de los analistas pronosticaba. Consultoras, economistas, políticos, la sociedad en su conjunto jamás imaginaron la escalada de más del 100% que tuvo la divisa estadounidense. Si se compara desde la asunción de Macri, el billete  trepó 268%, convirtiendo a nuestra moneda en una de las más castigadas del mundo.

La respuesta a semejante  panorama debe buscarse en razones económicas y políticas. Un dólar atrasado hace 6 años frente a nuestros principales socios comerciales, un déficit creciente a causa de un populismo nocivo, denuncias de corrupción por sobreprecios, subsidios desmedidos a la energía de Buenos Aires, una emisión descontrolada para financiar un Tesoro que tenía vedado el financiamiento externo a causa del default más grande de la historia moderna. Todas historias ya conocidas.

Una característica común en nuestro país es que en el periodo diciembre – febrero el dólar pega un salto motivado por el giro de utilidades al exterior, mayor demanda local para viajes al exterior, entre otras cuestiones. A su vez, en los años electivos, el PIB siempre crece. Pues bien, este será un año distinto para muchos. La economía caerá entre el 0,5 y 1,7%, con cifras que se recalculan todos los meses, el consumo le espera una caída peor, la inversión productiva lejos está de reanimarse, el gasto público sujeto a las restricciones del acuerdo con el FMI, mientras que lo único que parece brillar es el sector externo debido a la fuerte devaluación.

Como si fuese poco, la  política de financiamiento local y externa,  la liquidación de exportadores que se espera terminado el primer trimestre,  sumada  a la llegada de fondos aprovechando la pax cambiaria, moderarán las apuestas a la divisa estadounidense. Más aún, la resistencia a la baja de la inflación núcleo  redundarán en más esfuerzos para que el BCRA mantenga a raya el tipo de cambio.

El mercado de futuros anuncia para fin de año un dólar a $51, marcando una devaluación implícita del 34% y en línea con el relevamiento de expectativas de mercado del BCRA. Frente a ello se evidencia, fe verde mediante, que no parece ser una buena alternativa de inversión en lo que queda del año, atento a tasas de plazo fijo, neta de impuesto a la renta financiera, en el orden del 40% o las conocidas LECAPS cuyo rendimiento neto puede orillar 200 o 300 puntos básicos más.

Por último, el inversor debe monitorear que tan cerca está el Gobierno del cumplimiento de las metas fiscales, puesto que las carteras con títulos públicos tendrán su suerte atada a ello y al resultado electoral. La cosecha y las retenciones serán fundamentales en el logro de ese objetivo.

Escrito por Daniel Miliá