“Tu cara me suena”: de Europa a Argentina, planteos para reformas similares

El Banco Central Europeo (BCE) publicó un paper que analiza e indaga “cuando (en qué momento, en qué tiempo) los países hacen reformas estructurales” y expone varios puntos interesantes. El documento del trabajo es el siguiente: When do countries implement structural reforms?

En el trabajo se analiza el papel que han tomado las reformas estructurales en la mayoría de países de la Eurozona durante los últimos años y su ejecución. A su vez, se explica o se describen ciertas razones por las cuales dichos países han tomado la decisión de avanzar en esas reformas; también, cuáles de los países han sido los más reformadores en los últimos treinta años y el papel del BCE con la política monetaria (Euro), política de tipos de interés, tasas, prestamos, etc. Pero antes deberíamos preguntarnos…

 

¿Qué serían estas “reformas estructurales”?

Las reformas estructurales, o al menos, los discursos y argumentos que se forman en torno a ello, se basan en ciertos ejes como la cuestión del crecimiento económico, desarrollo y generación de empleo. También el debate de proporción que hay inversión privada y pública.

El argumento principal se basa en los obstáculos que frenan al impulso del crecimiento. Los planteos son de corte neoliberal, soluciones y recetas económicas en torno a la liberalización de los mercados de trabajo, productos y servicios, fomentando así la creación de empleo, la inversión y mejorando la productividad.

Por lo tanto, el fin último (y objetivos) de las reformas estructurales serían: aumentar la competitividad, el potencial de crecimiento y la capacidad de ajuste de la economía.

 

Si bien en términos de reformas estructurales, se abarcan una amplia gama de medidas, las más comunes son:

  • Hacer que los mercados de laborales sean más adaptables a la realidad económica.
  • Liberalizar los sectores de servicios, impulsar la competencia en los mercados de productos y servicios, sectores específicos o mejorar el entorno empresarial global.
  • Fomentar la innovación.
  • Mejorar la calidad de los sistemas fiscales públicos.
  • Abordar los desafíos del envejecimiento de la población en el Estado de Bienestar.

En la Unión Europea, para promover el crecimiento y crear más empleo, la Comisión Europea aboga por una estrategia económica basada en la responsabilidad (o reducción del déficit) fiscal, la inversión y las reformas estructurales.

La Comisión ayuda a los países de la UE a definir prioridades de reforma y políticas eficaces en su Estudio Anual sobre el crecimiento.

No obstante, hay tendencias opuestas que plantean otro tipo de soluciones: vease brexit, la crisis política-económica en Grecia, y la marcada tendencia de las últimas elecciones en Francia que por primera vez, la ultraderecha de Le Pen, llegó a competir por segunda vuelta directo para la presidencia, aunque finalmente como ya sabemos, la historia cerró a favor de la Eurozona.

La importancia del contexto: La tensión favorece a las reformas estructurales

En términos generales, la implementación de reformas estructurales tiende a contextualizarse en momentos en el que la economía sufre una recesión, depresión económica o en momentos de un crecimiento estancado. Se puede ver, de manera más clara, en las reformas estructurales del mercado de trabajo que se efectúan solo cuando las tasas de desempleo son relativamente altas, frente al histórico del país.

El periodo más reformista de los principales países de la Eurozona fue el periodo comprendido entre 1996 y 2004. Y en este periodo el país que más reformas se adjudicó fue Alemania, que por aquellos años era considerado “el enfermo de Europa”. Un escenario de bajo crecimiento, elevado déficit y un mercado laboral que incrementaba sus niveles de desempleo.