Invertir en base a nuestra actividad principal

Orientar nuestras inversiones dependiendo de nuestra actividad:

Tenemos a Luciana y Matías. Luciana trabaja para el gobierno y Matías es emprendedor y tiene una cadena de restaurantes. Luciana entiende poco sobre inversiones y recibe salario seguro mes a mes. Matías, por el contrario, arriesgó su capital para empezar su emprendimiento.

Matías sabe lo que es vivir en un entorno cambiante donde las reglas de juego pueden modificarse día a día y sus ganancias varían de forma significativa de acuerdo a la etapa del ciclo económico que estemos atravesando.

¿Qué tiene que ver la actividad de Luciana y Matías con las inversiones? Acá va la respuesta:

Cuando armamos una cartera de inversión nos enfocamos en hacer crecer nuestros activos financieros. ¿Cómo llegamos a armarnos de un capital financiero? Convirtiendo nuestro capital humano en capital financiero a través del ahorro.

 

Capital Humano y la actividad laboral

¿Qué es el capital humano? Es el valor presente de los ingresos que provienen de nuestra actividad principal. Cuando somos jóvenes, nuestra principal riqueza es la capacidad de trabajar y el potencial que tenemos para generar ingresos a lo largo de nuestra vida laboral.

  1. Al comienzo de la carrera laboral, nuestra riqueza financiera es muy poca comparada con el valor de nuestro capital humano.
  2. A medida que pasa el tiempo, el valor del capital humano va disminuyendo, mientras que la riqueza financiera aumenta. 
  3. La acumulación de conocimiento incrementa el capital humano de una persona simplemente porque la probabilidad de generar mayores ingresos también se eleva.

Volviendo a nuestro ejemplo, nos podemos imaginar que las actividades de Luciana, se inclinaría a inversiones más conservadoras en donde no pone en riesgo su capital. Y Matías, que ya está acostumbrado a vivir en un mundo de incertidumbres, donde tal vez ya vivió la experiencia de tomar dinero prestado para apalancar su negocio, se la juegue con inversiones más arriesgadas.

 

¿Esto es óptimo desde el punto de vista del portafolio de inversión?

La respuesta es que no. Como venimos mencionando, la riqueza de las personas no se limita sólo al capital financiero que poseen sino también incluye al capital humano. Entonces, si Luciana tiene un ingreso estable y seguro con muy baja correlación con el mercado financiero, en teoría podría asumir mayores riesgos a la hora de invertir ya que si el mercado baja tiene la posibilidad de darle tiempo a la inversión y esperar a que se recupere, y mientras sigue percibiendo su ingreso fijo por su empleo.

Por otro lado, el ingreso de Matías no es estable y depende de los ciclos económicos. Una crisis financiera podría poner en riesgo su emprendimiento, por una disminución del consumo, y a su vez hacer tambalear su cartera de inversión si es que tiene dinero en acciones. Si lo tuviese en instrumentos más conservadores, podría sostener su estilo de vida con los ingresos de la cartera de inversión hasta que la situación se recupere. El capital humano no es un activo sin riesgos, y estos justamente deben ser considerados a la hora de tomar decisiones.

En la práctica se suele dar que quien acumuló su riqueza sin arriesgar su capital propio (en general proveniente de su salario), va a tender a invertir de forma más conservadora. Por el contrario, es quien podría estar tomando más riesgos.

Siguiendo la misma lógica, quien está acostumbrado a arriesgar su capital debe medir muy bien sus riesgos para estar lo más preparado posible para cuando hay crisis económicas. Es clave tomar en cuenta nuestra propia capacidad de tomar riesgo en base a nuestra situación puntual, y no centrarnos solamente en las inversiones que están “de moda” o en activos que no nos benefician.