Estos instrumentos junto con las opciones,
componen los famosos derivados financieros.
Como su nombre lo indica se derivan de otro activo financiero,
que pueden ser las monedas, acciones, bonos, commodities, etc.
El verdadero fin de ellos es que sirvan como cobertura o disminución
del riesgo propio de cada activo. Se los puede usar también
para especular, cosa bastante desaconsejable para aquellas personas
que no tengan una gran experiencia en el mercado financiero, ya
que tienen mucha volatilidad y por ende riesgo.
En el caso concreto de los futuros, son operaciones a un plazo
especificado por el mercado en el que se opera, supervisando y
garantizando además la liquidación de las operaciones,
para lo cual hay que depositar una garantía hasta tanto
se liquide la posición tomada.
Los instrumentos derivados se operan por contrato o lote, teniendo
cada uno de ellos una cantidad fija del activo subyacente.
Para ir a un ejemplo concreto con el dólar, cada contrato
o lote puede ser por ejemplo de U$S 1000 por ende si miramos la
cotización del dólar a fin de marzo y suponiendo
un valor de 3,50, por cada contrato, el día de la liquidación
debemos pagar $3500 si es que compramos dólares a futuro.
Ahora todo ese monto no se deposita el día de operación
sino que se pone una garantía como dijimos anteriormente,
que supongamos es del 20%.
Entonces si hoy compramos un contrato de dólares a futuro
con fecha de vencimiento fin de marzo, a $3,50 por dólar
debemos solamente depositar el 20% de esa suma, unos $700 como
garantía.
En caso de que el precio de la divisa americana fluctúe
en sentido contrario, debemos reponer esa garantía para
mantener el porcentaje respectivo, cosa que se realiza diariamente.
Como dijimos al principio el objeto de esto es cubrirse del riesgo
cambiario, siguiendo con el ejemplo puede servir si hoy uno tiene
un plazo fijo en $, con vencimiento en marzo y no quiere asumir
el riesgo de variación de la divisa norteamericana, por
lo que de esta forma se asegura el precio desde hoy.