Entre las alternativas de inversión que
existen en el mercado, sin duda los "Fondos de inversión"
ocupan un lugar de importancia creciente.
Para entender él por qué de esa creciente importancia
comencemos, entonces, por definir qué es un fondo de inversión.
En honor a la practicidad y claridad de conceptos, lo que se necesita
saber es que un fondo de inversión es la consecuencia de
reunir el dinero de varios para que un tercero lo administre en
nombre de ellos.
Así de simple.
Naturalmente esta es una definición que pretende ser "entendible"
más que técnica.
Dicho esto, se entiende por qué a los fondos de inversión
se los conoce también como "fondos mutuos".
Cada fondo tiene su propio administrador (también llamado
asesor, fund manager, o sociedad gerente); quien es el responsable
de decidir las inversiones que se realizan.
Para decirlo de otra manera, los inversores del fondo delegan las
decisiones de inversión en su administrador, y participan
del resultado obtenido en proporción a su aporte.
Si bien el administrador es quien decide las inversiones que realiza
el fondo, éstas deben ajustarse a los lineamientos, filosofía,
objetivos y restricciones definidos en el "reglamento de gestión"
o "prospecto".
El administrador "debe" respetar el reglamento del fondo.
Ahora bien: ¿ cómo se calcula la participación
y rentabilidad de cada inversor del fondo?
La clave está en las "cuotapartes" (o "shares")
en que se divide el "patrimonio" del fondo.
El Patrimonio de un fondo es simplemente el monto de los fondos
(entendido como dinero), o "activos" que administra.
También se lo conoce como "tamaño" del fondo.
Digamos, entonces, que el "patrimonio" del fondo está
conformado o dividido en cuotapartes cuyo valor surge de dividir
ese patrimonio por la cantidad de cuotapartes existentes.
En otras palabras, el patrimonio del fondo es igual al valor de
la cuotaparte multiplicado por la cantidad de cuotapartes.
El precio de la cuotaparte es conocido también como Net Asset
Value, o simplemente NAV.
El patrimonio se valúa con la periodicidad que establece
su reglamento. La frecuencia habitual es diaria.
Y para valuar el patrimonio lo que se hace es simplemente actualizar
el valor de cada una de las inversiones que posea el fondo en su
"cartera" en ese momento.
Pero bien, para poder retomar con el concepto de "cuotaparte"
veamos cómo se determina la cantidad de cuotapartes en que
se divide un fondo.
Supongamos que al momento de lanzamiento del fondo, se venden cuotapartes
a un precio de, p.e., $1. Si se vendieron 1,000 el fondo arranca
con 1,000 cuotapartes y un patrimonio de $1,000. El fondo invierte
esos $1,000 y al cabo de un tiempo el valor de esas inversiones
es, p.e., de $1,100. Cada cuotaparte valdrá, entonces, $1.10,
que surge de dividir $1,100 por las 1,000 cuotapartes.
De la misma manera, si el patrimonio fuera de $900 en vez de los
$1,100, la cuotaparte valdría $0.90 en vez de $1.10.
Y si cuando la cuotaparte vale $1.10 alguien decide "rescatar"
- o vender - su tenencia de 100 cuotapartes, el inversor recibirá
$110, y automáticamente la cantidad de cuotapartes del fondo
se reducirá a 900.
Y si suponemos que los precios de las inversiones no se modificaron,
el nuevo patrimonio será de $990 y estará constituido
por 900 cuotapartes, lo que seguirá determinando un valor
de cuotaparte de $1.10.
Pero si en vez de "rescatar" lo que se decide es "suscribir"
- o comprar - más cuotapartes de ese fondo el procedimiento
es similar, salvo que en vez de reducirse la cantidad de cuotapartes,
ésta crece.
Ahora bien: como en toda actividad, el fondo también incurre
en gastos para su normal funcionamiento.
Los gastos típicos de un fondo son los gastos del "trading"
- o el costo que conlleva la compra / venta de las inversiones -,
y los gastos propios de su organización.
Entre estos últimos se encuentran los gastos por los servicios
que le presta la sociedad depositaria - o "administrator"
- quien es básicamente la responsable de "custodiar"
o garantizar al inversor la existencia y "compatibilidad"
de las inversiones que realiza el fondo, como así también
de calcular el valor de la cuotaparte. Generalmente son los bancos
los que prestan este servicio. También se ocupan de los movimientos
de dinero que hace el fondo.
Por todo esto la depositaria cobra un "fee" que en algunos
fondos es un monto fijo, y en otros es variable en función
de su "tamaño".
El gerente también percibe una remuneración - fija
o variable - por sus servicios profesionales. En algunos fondos
esa retribución se relaciona con el "éxito"
de su gestión como asesor. Esta modalidad se la denomina
"success fee" o comisión por éxito.
En fin. Los fondos incurren en gastos.
Y todos estos gastos son con cargo al fondo, esto es, impactan sobre
el patrimonio, y se traducen en un valor de cuotaparte menor.
Por suerte la "competencia" hace que ese impacto sea cada
vez más reducido y que los gastos tiendan con el tiempo a
minimizarse o neutralizarse.
Lo mismo que con las "comisiones" de suscripción
o rescate.
No obstante el tema de los gastos internos de un fondo es un punto
al que hay que prestarle atención al momento de decidir invertir
en uno u otro fondo.
Demás está decir que la actividad de los fondos está
sometida al control de instituciones facultadas legalmente para
hacerlo. Estos hacen las veces de "veedores" de la actividad
y previenen cualquier tipo de problema que pudiera perjudicar a
los inversores.
Naturalmente no garantizan la rentabilidad del fondo: sólo
la legalidad de su accionar, punto fundamental que, sin dudas, favoreció
el boom de la industria de fondos partir de los años 90.
Ya sabemos qué son los fondos y entendemos cómo funcionan.
Pero. ¿Por qué decidiría invertir mis ahorros
en cuotapartes de un fondo?
Precisamente esta es la pregunta que trataremos de responderte en
esta lectura.
Los fondos nacieron en respuesta a una necesidad palpable del mercado
como consecuencia de tres fenómenos bien identificados:
a) Por un lado, la permanente sofisticación de las operatorias,
y de la cada vez más numerosa y variada cantidad de alternativas
de inversión.
b) En segundo lugar, la disponibilidad de ahorros aptos para ser
invertidos.
Los fondos son "la" forma de invertir para aquellos ahorristas
que no disponen del tiempo necesario como para ocuparse de sus inversiones;
o para aquellos cuyo monto de ahorro disponible no le permite controlar
el riesgo por medio de una buena diversificación; o para
aquellos que se "niegan" a entender sobre inversiones;
o para aquellos que sí entienden de inversiones; o para aquellos
que nunca antes han invertido y quieren iniciarse; etc., etc., etc.
En definitiva, invertir en fondos es una opción válida
para todos.
Efectivamente, la gran variedad de fondos disponible en el mercado
permite siempre encontrar uno a nuestra medida: los hay aquellos
que invierten asumiendo más riesgo, los hay muy conservadores,
y por supuesto están los intermedios.
Los hay que invierten en acciones, los que invierten en bonos, o
en plazos fijos. O en un poco de todo.
No obstante, podemos armar nuestra propia mezcla de fondos de manera
de sentirnos más "cómodos" y "tranquilos".
"Comodidad" y "tranquilidad", dos ingredientes
fundamentales que nunca un inversor debería olvidar.
Pero si bien invertir en fondos no es garantía de alcanzar
una rentabilidad superior a la del promedio del mercado, sí
es una muy buena manera de alcanzar un rendimiento "parecido"
al del mercado.
Y esto no significa que ese rendimiento sea positivo
¿Cómo es esto del rendimiento promedio?
Pues bien, los fondos cuentan con el asesoramiento de profesionales
especializados que monitorean y analizan el mercado dándoles
a los administradores una "visión" más precisa
de lo que ocurre o debiera ocurrir con los precios.
Al mismo tiempo el importante volumen de dinero que administran
les permite diversificar las inversiones, esto es, invertir en más
cantidad de productos o alternativas que un inversor medio.
En síntesis, invertir en fondos es una buena manera de invertir.
Para algunos aburrida. Para otros necesaria, especialmente para
aquellos que recién se inician en esto de las inversiones.
Efectivamente, y como en toda industria, el crecimiento vino acompañado
de una variedad de diferentes tipos de fondos.
En esencia "fondos", pero con ciertas particularidades
que distingue a unos de otros.
Y como siempre, hay varias formas o criterios con el que clasificar
en este caso los fondos de inversión.
Tipos de Fondos
En primer lugar hay que distinguir entre "Fondos
Abiertos" y "Fondos Cerrados".
"Abierto" o "Cerrado" tiene que ver con la posibilidad
de alteración, o no, de la cantidad de cuotapartes emitidas
originalmente.
Veamos cómo es esto.
Un fondo abierto es aquel que cada vez que alguien "suscribe"
o "rescata" cuotapartes el fondo, "crece" o
"disminuye" la cantidad de cuotapartes. En otras palabras,
cuando se suscriben nuevas cuotapartes el fondo crece, y cuando
se rescatan, se achica. En un extremo, si todos los cuotapartistas
rescatan el fondo desaparece.
Un fondo "cerrado", a diferencia de los "abiertos",
no prevén rescates antes de la fecha de vencimiento. Son
fondos que se emiten por un plazo determinado, y hasta esa fecha
no se "desarma".
Pero no te preocupes: normalmente estos fondos cotizan en alguna
bolsa de comercio por lo que es posible comprar o vender cuotapartes
en el mercado secundario.
La manera de rescatar antes del vencimiento es vendiéndole
a un tercero esa cuotaparte.
¿A qué precio?
Los administradores de estos fondos "cerrados" calculan
y publican (con la frecuencia establecida en su prospecto) el valor
técnico de la cuotaparte, o valor NAV (por Net Asset Value)
Esto es, el valor que surge de dividir el Patrimonio actualizado
por la cantidad de cuotapartes fija del fondo.
Ahora bien, nada dice que el precio al cual se transe en el mercado
secundario deba ser igual al valor NAV de ese día. De hecho,
estos fondos "cotizan" con descuento - o a un precio menor
al NAV -, o con "premio" - precio mayor al NAV - dependiendo
de la situación general del mercado, y de las expectativas
de los inversores.
Atención: el rendimiento final para el inversor siempre es
el que surge del precio de venta respecto al precio de compra, ponderado
por el plazo. En los fondos cerrados, y para el cálculo de
la rentabilidad para el inversor, el NAV es casi anecdótico.
Al vencimiento del plazo el fondo cerrado se "liquida":
se venden todos las inversiones, se calcula el NAV y se les "paga"
a los cuotapartistas de ese momento.
Tenemos, entonces, una primera clasificación de fondos que
los divide entre "abiertos" y "cerrados".
Otra forma de clasificar los fondos es según en qué
invierten.
Acá tenemos "Fondos de Dinero" - o Money Market
Funds - que son aquellos que invierten exclusivamente en instrumentos
del money market: típicamente plazos fijos y bonos de menos
de 3 meses de plazo.
Una segunda clase son los "Fondos de Renta Fija". ¿En
qué invierten? Naturalmente en instrumentos de renta fija,
denominados también fixed-income, bonos, títulos,
o simplemente deuda.
En contraste, los "Fondos de Renta Variable" invierten
en acciones e instrumentos derivados (según se lo permita
su reglamento de gestión)
Naturalmente existen los "Fondos de Renta Mixta", que
obviamente pueden invertir en cualquier tipo de instrumento.
En todos los casos las decisiones de inversión deben respetar
los objetivos y restricciones enunciadas en el prospecto de cada
fondo.
Tenemos, entonces, una segunda clasificación que los divide
en "Fondos de Dinero", "Fondos de Renta Fija",
"Fondos de Renta Variable" y, naturalmente, "Fondos
de Renta Mixta".
Si bien los dos criterios explicados anteriormente son la manera
más usual de clasificar a los fondos, existen aún
dos criterios adicionales.
En primer lugar, está la división entre "Fondos
Activamente Administrados" y "Fondos Pasivamente Administrados".
Los primeros son aquellos en los que los administradores "seleccionan"
las mejores opciones de inversión utilizando diferentes metodologías
de selección. Pero lo importante es que "seleccionan".
Los fondos con administración pasiva son aquellos que no
seleccionan los activos en los cuales invierten: simplemente compran
todo. El caso más típico es el de los Fondos Índice
- o Index Funds - que fijan su objetivo de inversión en replicar
la composición de un índice del mercado, e invierten
sin aplicar otro criterio que preguntarse: ¿cómo se
compone tal índice? Replico. Y qué tal el rendimiento?
Obviamente les va como al índice (menos los gastos de administración)
Entonces: fondos administrados activamente o pasivamente.
Y una última clasificación de los fondos es según
sea la legislación en la que se base.
Si un fondo se rige por la legislación del país de
residencia del inversor, se dice que para él es un "Fondo
On-Shore". Por el contrario, si el fondo está basado
y regido por las leyes de un país distinto al de residencia
del inversor, se dice que es un "Fondo Off-Shore".
En síntesis: distintas formas de "adjetivar" un
mismo fondo.
Estamos en condiciones, entonces, de diferenciar entre un "Fondo
On-Shore Cerrado de Renta Fija Activamente Administrado" y
un "Fondo Off-Shore Abierto de Renta Variable Pasivamente Administrado".
Independientemente de esto, ahora nos falta decidir en qué
fondo invertir.
Decisión sobre un
fondo
Podemos darte es una guía de qué
tener en cuenta para facilitarte la decisión.
!Si bien ninguna técnica o metodología que uses para
elegir es garantía de que en un futuro puedas decir "qué
buena decisión la mía", Al menos estarás
seguro de que tu decisión fue la mejor que pudiste tomar
en el momento de tomarla.
En primer lugar hay que detectar las variables que son relevantes
en un fondo.
A riesgo de omitir algunos, los puntos que recomendamos evaluar
o considerar al momento de tomar la decisión son los siguientes:
Prestigio del administrador.
Tamaño del fondo.
Su antigüedad.
El rendimiento de los últimos
años.
La coherencia de ese rendimiento
respecto su benchmark (o índice con el que se compara).
La "constancia" de los
rendimientos (o "volatilidad" como les gusta decir
a algunos).
Para los "cerrados",
la evolución histórica del "premio"
o "descuento".
Los gastos de administración.
Si prestamos atención a
estos indicadores seguro que nuestra decisión será
la adecuada.
Pero recuerda que la diversificación es sana. Incluso la
diversificación del riesgo "administrador".
Pero atención: nunca debemos olvidar que la "performance"
pasada de un fondo de ninguna manera es garantía de que se
repita en un futuro.
Sin embargo, cuanto más larga la historia analizada, más
chances de que sus promedios se repitan en plazos similares.