Una vez mas la opinión
publica argentina no profundiza en la discusión o alcances
que tienen diversos hechos de nuestra economía. Creo yo,
que son los gobiernos los que mantienen el nivel de discusión
en la superficialidad, ya que muchas veces no les conviene mostrar
los hechos con transparencia, porque estos dejarían al
desnudo algunas de sus falencias.
Ya existió otras épocas
otros temas que ocuparon este lugar, la discusión sobre
el riesgo país, todo el mundo estaba en vilo si el riesgo
país subía o bajaba 2 o 3 puntos, sin nadie preocuparse
la verdadera consecuencia de ese cambio en los niveles donde se
encontraba.
L a idea de que el país no crecía y no era competitivo
por la convertibilidad, cuando un año después de
la salida de ese sistema las expo ni se han mosqueado, y así infinitos
temas.
En este caso es el acuerdo con el FMI, el tema en
boga, que se viene presentando como la zanahoria al conejo, siempre
estamos cerca pero nunca se alcanza.
Hemos alcanzado la zanahoria, eureka!!! Ahora, esta nos alcanza como ración
para comer in eternum? Es este el mana que nos saciara eternamente??.
La respuesta a estas preguntas claramente las suponemos y es… NO.
Este acuerdo y menos en los términos alcanzados,
va a cambiar drásticamente las expectativas sobre las futuras
medidas para cualquier inversor local o extranjero.
Para que esto, la inversión, se de y sea el motor de la economía,
debe haber un objetivo claro de país, y estar bien explicitadas las
distintas políticas económicas que se seguirán para alcanzar
este objetivo.
El gobierno muestra que este pedido proviene de
aquellos sectores favorecidos en la década del noventa.
Pero esto se pide en cualquier país normal y mucho mas en
países como el nuestro que hasta con algunas reglas claras
que existían, se las “ limpiaron” de la noche
a la mañana, es decir mucho mas grandes son las necesidades
de claridad en cuanto al camino a tomar en un país, en donde
todas las cosas son circunstanciales.
Este es la famosa, previsibilidad de la que
se habla, y cuanto mas avancemos hacia ella, generara las condiciones
necesarias para que la confianza de los consumidores como de
los inversores vuelva y ahí si empecemos un camino sostenido
hacia la nuestra “condena al éxito “ que tenemos,
en palabras de un ex presidente.